domingo, 10 de febrero de 2013

La Función de la Música en el Culto de las Hermandades de Penitencia de Sevilla (Parte 2)

BREVE SEMBLANZA DE LOS PRINCIPALES AUTORES QUE HAN COMPUESTO REPERTORIO LITÚRGICO PARA LAS DISTINTAS HERMANDADES DE PENITENCIA DE SEVILLA

ALMANDOZ MENDIZÁBAL, Norberto. Astigarra (Guipúzcoa) 1893. Sevilla 1970.
Organista y compositor. Ingresa en 1919 como organista de la Catedral de Sevilla. En 1939 es nombrado Maestro de Capilla. Profesor y director del Conservatorio Superior de Música de Sevilla. Entre sus composiciones cabe destacar el Te Deum a 3 voces y el Salmo CIX (Dixit Dominus). Entre su extensa producción musical destacan, en el ámbito litúrgico, las coplas que dedicó a Jesús de la Pasión y las compuestas para la Virgen del Valle, de estas hermandades.

ARQUIMBAU, Domingo. Gerona 1759. Sevilla 1829.
Maestro de Capilla de la Catedral de Sevilla desde 1790. Doctor por la Academia Filarmónica de Bolonia (Italia). Fue un prolífico compositor y entre sus obras destacan un villancico dedicado al Cristo del Amor, y un miserere que se conserva en la Hermandad del Silencio.

ESLAVA, Hilarión. 1832 Burlada (Navarra), 1878 Madrid.
Niño cantor y violinista en la Catedral de Pamplona. Maestro de Capilla de Burgo de Osma y de Sevilla desde 1832 a 1847, en que se traslada a Madrid para ocupar la Capilla de Música de la Capilla Real, además de ejercer como profesor de composición en el Conservatorio Superior de Madrid. Autor de innumerables composiciones, siendo de sobra conocido su Miserere. Para el Señor del Gran Poder compuso dos coplas y un himno, para la Quinta Angustia unas obras denominadas por él mismo “Coplas y Letrillas”. Para la Hermandad del Valle “Coplas a los Dolores de la Santísima Virgen”; además de una misa de este mismo autor para Hermandad del Silencio”.

FONT DE ANTA, Manuel. Sevilla  1895 – Madrid 1936.
Pianista, director y compositor, fue alumno de composición de Vicente Ripollés, Eduardo Torres y Joaquín Turina, formándose en la orquestación e instrumentación con su padre Manuel Font Fernández de la Herrán, director de la Banda Municipal de Sevilla. Su Oratorio al Gran Poderse ha interpretado durante muchos años en los cultos de Semana Santa de esta Hermandad, así como su marcha Amargura, que sigue teniendo vigencia en la estación de penitencia de Semana Santa. Aunque su producción va más encaminada a la forma Marcha, se conservan unas coplas dedicadas al Gran Poder con letras de los Quinteros y un motete que dedicó a su amigo Manuel Castillo en 1903 en la Hermandad de Pasión.

GARCÍA TORRES, Evaristo. Santo Domingo de la Calzada (La Rioja) (¿1830/1831?) Sevilla 1902.
Gana por oposición el beneficio de Maestro de Capilla de la Catedral de Sevilla en 1864. Fue profesor de Joaquín Turina entre otros. Las obras de este autor que se conservan en la Catedral Hispalense son: doce alabados, ocho bailes a la Purísima, cuatro al Santísimo y uno al Sagrado Corazón; tres himnos, tres letanías, quince misas, dos motetes, cuatro responsorios, tres salmos, una salve, un te-deum; tractos para las Dominicas de Cuaresma,; y seis villancicos-bailes. Todas ellas para varios conjuntos instrumentales y vocales. Las hermandades de Pasión, Gran Poder y Silencio conservan obras de este maestro.

GÓMEZ ZARZUELA, Vicente. Sevilla 1872 – Arcos de la Frontera. (Cádiz).
Compositor e intérprete y difusor de la música de cámara en Sevilla. Como compositor destacó en obras religiosas, y en su faceta instrumental tiene composiciones para cuartetos de cuerdas y piano. Dirigió la orquesta de la Hermandad del Valle, compuesta por aficionados y profesores de música sevillanos, para la que compuso varias obras. Una misa, plegaria, oración con letra de Joaquín y Serafín Álvarez Quintero, nueve motetes, un ángelus, una antífona, dos himnos y tres secuencias, son las obras que dedicó a la Virgen del Valle, de la que era un ferviente devoto.

LUCENA, José Maria. Montilla (Córdoba) ¿?
Maestro de Capilla de la Colegial de San Salvador de Sevilla, en la que permanece hasta 1805 que se marcha a ocupar el de Maestro de Capilla en su tierra natal, Montilla. Compositor de música religiosa: motetes, salves y misereres, además de varios villancicos, crea obras para la Hermandad del Silencio, como son los dos elogios y un responsorio, uno de 1827, que se conservan en esta Hermandad.

MARIANI GONZÁLEZ, Luis Leandro. Sevilla 1864 – Sevilla 1925
Compositor, pianista, organista, teórico y profesor. Como compositor destacan sus obras escénicas, sinfónicas, de cámara y de salón, aunque comenzó su carrera con obras religiosas. Fundó la Academia Filarmónica de Sevilla, antecedente del Conservatorio Superior de Música de Sevilla. Dedica a la Hermandad del Valle para su Quinario, la obra; “Séptima palabra: Jesús muere”, componiendo para Nuestro Padre Jesús Nazareno del Silencio en 1852 una Copla, y un Responsorio para coro y orquesta.

MARIANI PIAZZA, Emigdio. Sevilla 1901 – Sevilla 1995
Compositor, pianista y profesor. Ejerció su docencia en la Academia Filarmónica de Sevilla, siendo director durante una década. Posteriormente fue profesor de armonía en el Conservatorio Superior de Sevilla. Escribe Coplas para las funciones de las hermandades de su ciudad. Para la Hermandad de Santa Cruz y dedicada al Cristo de las Misericordias con texto de J. Muñoz San Román en el año de 1928 compone unas Coplas para tenor, coro y orquesta.

NORIEGA Y VÁZQUEZ, Manuel.
Autor de finales del siglo XIX. Se conserva una gran producción de obras dedicadas a la Hermandad de Pasión; seis Coplas para Jesús de la Pasión, 7 Motetes, una Secuencia y dos obras para una agrupación de Cámara.

ÍÑIGUEZ TELLECHEA, Buenaventura. Sangüesa (Navarra) 1840 – Sevilla 1902
Primer organista de la Catedral de Sevilla desde 1865. Tiene varios tratados teóricos; Método para el estudio de Órgano (1871), El Misal y el breviario del organista (1882) y un Método completo de canto-llano (1871). Se conservan unas 30 obras corales con órgano y orquesta además de algunas otras para órgano solo u otros instrumentos. Compone Coplas para las Hermandades de Pasión y un Motete, y para la Hermandad de la Soledad dos Secuencias y unas “Coplas para Nuestra Señora de la Soledad” fechadas en 1887.

RODRÍGUEZ, Francisco Javier. Siglo XIX.
Compositor y Maestro de una Capilla independiente que se denominaba “de Escalera”. Se conservan en distintas hermandades varias obras suyas: en la Hermandad del Amor “Coplas para el Quinario del Señor del Amor”, para dos coros y orquesta en el año de 1836, Hermandad del Gran Poder; dos Coplas al Señor del Gran Poder, Misa para dos coros y orquesta  y un Motete al Santísimo, Alabado para coro y orquesta. Hermandad de Pasión tres “Motetes al Santísimo, Alabado para coro y orquesta”, y en la Hermandad del Valle una Secuencia, Stabat Mater para tenor, coro y orquesta.

TURINA PÉREZ, Joaquín. Sevilla 1882 – Madrid 1949.
Compositor, pianista. Tuvo como maestros a Manuel Font Fernández de la Herrán, maestro de la Banda Municipal y a Evaristo García Torres, Maestro de Capilla de la Catedral Hispalense. Su trayectoria como compositor e intérprete es de sobra conocida, siendo uno de los más importantes músicos españoles del siglo XX. Compuso para la Semana Santa varias obras; marcha al Señor de Pasión en 1919, entre las coplas debemos destacarlas dedicadas al Señor de Pasión, una Misa al Gran Poder en 1912, una Copla a Nuestra Señora del Amparo en 1920; un poema a la Hermandad de las Penas en 1925 y una Salve dedicada a la Macarena. Estas obras están marcadas por un estilo local tratado de forma magistral. Y la reciente aparecida Marcha Fúnebre a Jesús de la Pasión dentro del archivo musical de D. Enrique García Muñoz. En la Hermandad del Valle se conservan una Copla a la Virgen del Valle, para coro y orquesta compuesta en 1903 y una obra para la Elevación; Elevación al Santísimo Sacramento para coro y armonio

Conclusión

¿Porqué no se interpretan esta legión de obras musicales escritas para nuestros cultos? La razón fundamental para este lamentable estado de cosas es, sin duda, consecuencia de la publicación del Motu Propio de Pío X, en 1903. En él se prohibía el estilo teatral en la música religiosa que llevó, poco a poco y de forma incondicional, hacía actitudes que minusvaloraban la gran aportación musical eclesiástica hasta mediados del siglo XIX. Evolucionando la música religiosa, hacia un ideal de estilo “Himno” no definido, que entretiene a los fieles con musiquillas dulzonas fáciles de entonar.


Extraído del artículo de Rosario Gutiérrez Cordero y Mª Luisa Montero Muñoz para el III Simposio sobre Hermandades de Sevilla y su Provincia. Fundación Cruzcampo. 2002.

viernes, 8 de febrero de 2013

La Función de la Música en el Culto de las Hermandades de Penitencia de Sevilla (Parte 1)

Las cofradías sevillanas realizan a lo largo del año otras actividades aparte de la Estación de Penitencia que son las que vienen determinadas en las Ordenanzas de constitución y entre las que aparecen están las del “culto interno”, es decir, las celebraciones culturales dedicadas a los titulares de estas cofradías. En ellas la música constituye un factor de eficaz contribución al esplendor de los cultos, al mismo tiempo que acrecienta el fervoroso sentimiento cofradiero.
Tenemos evidencia por multitud de testimonios de la solemnidad con que las Hermandades oficiaban estas celebraciones, ejemplo de ello son estas palabras de Paul Henry Lang: “En la época en que las ceremonias religiosas se llevaban a cabo con el sonido de la gloriosa música de los maestros, los fieles absorbían una cierta ración de buena música que les formaba el gusto y les hacía receptivos hacia otros grandes músicos que encontraban fuera de estas celebraciones”, que abundan sobre la importancia que tenía la música en estas celebraciones.
Desde hace unos años las aportaciones a la Historia de la Música de las cofradías van enriqueciéndose con importantes obras dedicadas al estudio de su música y músicos; de tal forma que hoy en día contamos con publicaciones dedicadas a la música que se conservan en los archivos de las Hermandades. Así como la del académico D. Ignacio Otero Nieto “La Música de las Cofradías sevillanas” (1997); o la de D. Manuel Carmona Rodríguez “Un siglo de música procesional en Sevilla y Andalucía” (1993). Estas publicaciones estudian la música desde un punto de vista amplio, analizando exhaustivamente las partituras y los compositores.

Formas musicales en las funciones de las Hermandades de penitencia

Si el culto en las Hermandades que procesionan ha sido uno de los aspectos más estudiados, la música que lo adornaba, podemos decir que ha pasado inadvertida. Excepto las marchas fúnebres que acompañan a las procesiones.
Las formas musicales utilizadas en las funciones de nuestras Hermandades son muy variadas, aunque podemos establecer dos tipos:
-          Música litúrgica: obras escritas en latín para las celebraciones generales (Misas, motetes, salmos, himnos).
-          Música extralitúrgica: obras escritas en castellano la mayor parte de ellas dedicadas a las imágenes titulares de las hermandades (Coplas, gozos, alabados, Villancicos, alabanzas, letrillas, versos y plegarias, entre otras).
De este repertorio, la forma más significativa y al mismo tiempo la más genuina dentro de las actividades de las cofradías sevillanas hasta bien entrado el siglo XX, fue la “Copla”. Sin duda alguna, la copla o canción, compuesta generalmente de estrofas de cuatro versos octosílabos, es el tipo formal más generalizado dentro del repertorio tradicional español, y a ella corresponden multitud de géneros y especies. Esta forma musical tiene un estrecho parentesco con el Villancico, que ya en el siglo XVI era empleado en la liturgia en sustitución de los Responsorios.
Muchos de los villancicos son acompañados de instrumentos, y comienzan con una introducción para voces solistas, seguida de un estribillo para solistas y uno o más coros, y de coplas para uno o varios solistas. Las estructuras formales más habituales de la copla tradicional son las siguientes:
-          Canciones, formadas únicamente de copla (sin estribillo) que repiten o no algunos de sus elementos.
-          Coplas con estribillo.
o   Con estribillos formados por elementos nuevos.
o   Intervienen elementos de la copla en el estribillo.
o   Con estribillos formados únicamente de elementos de la copla o repetición de ésta a manera de estribillos.
No podemos dejar de hablar de la importancia del texto en la interpretación de las coplas, y así como la música subraya y resalta expresivamente el texto con el que forma una unión perfecta, corresponde al texto enfatizar la melodía, para lo cual el autor se vale de todos los elementos que intervienen en la composición de la música y que contribuyen a resaltar la expresión íntima de las palabras y el sentimiento general y particular de la poesía. De esta colaboración entre ambos factores, el literario y el musical surgen “las Coplas”.

La Misa

La Misa es el acto más importante de la liturgia católica. En el transcurso de su celebración eran introducidas oraciones y otros actos culturales dedicados a los titulares de las hermandades; o bien, una vez finalizada, se rezaban las oraciones correspondientes a lo que se ha llamado “culto interno” donde se cantaban coplas, plegarias, antífonas himnos, gozos, etc.
Muchas eran las cofradías que contaban con Misa propia a gran orquesta, obra de un compositor cofrade, generalmente local, o bien de un compositor de reconocida notoriedad. Muchos fueron los compositores de prestigio que escribieron música para las cofradías, pero pocos los que musicaron el Ordinario de la Misa para una determinada hermandad, entre ellos, los más destacados: Hilarión Eslava, Evaristo García Torres y Vicente Gómez Zarzuela. Otras hermandades que no tenían Misa propia utilizaban en sus celebraciones misas de diversos compositores, con preferencia italianos.
Asimismo, era frecuente que en los aniversarios de difuntos se cantase, a menudo, la misa de Réquiem de Mozart.

Otras Formas

Ambos solían usarse en la Octava del Corpus pero también en los jubileos y en las exposiciones y reservas del Santísimo. El Motete se ejecutaba después de alzar; mientras que el “Alabado” se cantaban en el momento de la reserva.  El “Alabado” se hizo muy popular hacia mediados del siglo XVIII y son numerosos los compositores que le han puesto música.

Himnos

Entre los diferentes Himnos que se encuentran en los archivos, el más musicado es el “Tantum Ergo” que se cantaba en la adoración al Santísimo junto con el Motete eucarístico y el Alabado.

Secuencias

La secuencia “Stabat Mater” aparece musicada en muchas cofradías por distintos compositores. Se cantaba en el Septenario a los Dolores de la Virgen.

Salmos

Mención especial hay que hacer al salmo “Miserere”, que se interpreta, especialmente, en Semana Santa. Las cofradías solían hacer uso de las composiciones escritas por los Maestros de Capilla de la Catedral. Su interpretación estaba determinada por las ordenanzas que mandaba: “que si por algún accidente acordara la Corporación no hacer estación, debe predicarse sermón de Pasión el Jueves Santo a las siete de la noche, y cantarse un Miserere con música”.

Antífonas, alabanzas, letrillas, versos y plegarias son formas menores que solían acompañar las funciones como los ejercicios de comunión todos los viernes, la Adoración al Santísimo, triduos y función principal al Titular.


Extraído del artículo de Rosario Gutiérrez Cordero y Mª Luisa Montero Muñoz para el III Simposio sobre Hermandades de Sevilla y su Provincia. Fundación Cruzcampo. 2002.